6 nov 2011

Perséfone


Cuando era chica, recuerdo que mi madre me cantaba todas las noches antes de dormir. Ella decía que yo siempre lloraba por las noches. Pero jamás me di cuenta. Siempre creí que eran cuentos suyos, buscando un motivo para cantarme y contemplarme al dormir.
Durante dos años, me acostumbré.
Un día desperté y mi madre no estaba. Se había ido con mi padre, en busca de mi tío.
Estuve asustada todo ese día. Llegada la noche, me invadió el miedo total. Me recosté en la cama de mis padres. Los ruidos del Olimpo se hacían más fuertes, o era yo la sensible que escuchaba todo más fuerte. Pasada la media noche, mis ojos se cerraban. El viento se anunció en la gran ventana, destapándome totalmente, logrando que la puerta ofrezca una vista de toda la habitación.
Mi corazón se alteró provocando temblor en mi cuerpo.
Me cubrí toda, con miedo. Pasados unos segundos, la puerta protestó contra la pared y en ese segundo abrí los ojos.
Sentí un frío en el hombro izquierdo que invadió, curiosamente, sólo ese sector.
La respiración agitada se unió a mi corazón y al temblor.
Ese frío se fue expandiendo por mi brazo. Iba...y venía.
El descontrol se fue perdiendo.
La lluvia le había ganado al viento que fue el protagonista de mi noche.
Y aquél frío por mi brazo, que parecía seguir un camino repetidas veces, iba adoptando la sensación de una mano.
Tuve miedo de mirar. Si miraba, era responsable de lo que vería. Era irresistible. ¿Estaba preparada?. No.
Dejé al descubierto solo mis ojos, que seguían cerrados con fuerza. La sensación fría se había mudado a mi cabeza. Reaccioné tal cual como todos, con más miedo. Luego, como pasó con el brazo, mis ojos perdían fuerza, se relajaban.
Abrí un ojo, con miedo. Mucho miedo.

...No vi nada.
Bueno, en síntesis, no vi nada. Solo...un reflejo. Ni siquiera era una sombra, era un reflejo. ¿alguien? ¿algo? ¿o un simple estimulo mental?
No. Era un reflejo.  Un reflejo con integridad, que se alejó al momento en que moví  la cabeza  e intenté acercarme. 
Desde aquella noche, no necesité a mi madre para dormir. Jamás le dije esto.
Hasta el momento, es uno de mis secretos. Un secreto que, sé que puede ser una condena, o una elección, y elegir guardar un secreto, es un hecho que nadie nos puede quitar. Nadie.  Todos tenemos secretos de todo tipo y que, a veces preferimos callar…por un buen tiempo.
Y  en estas noches, tras utilizar la esfera  y evitar a Kronos, sueño con esa noche.
Estaba  en buen camino de entrenamiento de mis poderes, junto con la esfera. Hasta que Kronos intentó atacarme.  En medio de tanta agresividad por ambas partes, logró lastimarme con su espada. Bueno, con la espada del padre de Hermes.  Pude reconocerla al segundo, pues tenía alas entrelazadas  en remplazo del clásico mango.  Tras herirlo después de lo que me hizo;  huí.
No le presté atención a la herida, pues no era nada grave.  Pasada la media noche, desperté al sentir que me ahogaba. Esa noche, fue la inauguración del mismo sueño durante todas las noches, hasta entonces.
¿Qué haré? Esperar a dominar mis poderes para hacer buen uso de la esfera, pues el hijo de Hermes espera que, para su llegada, yo tenga todo lo “esférico” bajo control.
El sueño, es algo que pasará con el tiempo, pues no hace más que recordarme lo que pasó esa noche  con ese reflejo.  Aunque, me perjudica recordar todo eso, ya que solo  me despierto con la misma sensación de miedo, angustia y…............nostalgia.

12 oct 2011

(H)ermes y la Titanomaquía interna

-Zeus, eso es imposible, Yo…No puedo ser…dueño de esa esfera. ¡Apenas asimilo que soy el guardián y protector de su hija! ¿Cómo es posible que…? No, no hallo la relación.
-Por tu madre.
- ¿Padre?
-Lo siento, hijo.  Zeus.
-Hermes.
-Hijo, es tiempo de hablar de tu pasado.
- ¿Cómo? Padre, mi pasado, lo sé. Vienes contándome anécdotas todo el tiempo que hallas posible.
-No hago referencia a las anécdotas. A la historia de tu nacimiento es a lo que me refiero.
-Pero, eso también lo sé.
-Es mejor que los deje.
-No, Zeus. Es hora de que mi hijo se entere de su nacimiento. Y tú debes estar presente, tienes tanta culpa como yo.
-Es cierto. Prosigue, Hermes.
-Hijo, tú eres  el de hoy, gracias a tu madre y la familia de Kore.
-Padre, he dicho que eso ya lo sé.
-Ermes, deja hablar a tu padre.
-Lo siento….
-Como bien sabes, tu madre y Démeter, la esposa de Zeus, fueron muy amigas y ambas llevaron el mismo ciclo de embarazo, para dar a luz a los que serían sus últimos hijos. Démeter, en los últimos días de gestación, prevenía un mal augurio para su hija. Al nacer Kore, el Oráculo solo hablaba de su muerte, gracias a la maldición de Poseidón hacia ella. El cual repudiaba el nacimiento de un hijo proveniente de Zeus y Démeter.
Kore nació con corazón débil. Su madre, se lamentaba a diario y Zeus buscó a Poseidón para castigarlo por el acto que realizó para dañar a su familia. Al ver sufrir a su única amiga, tu madre le ofreció la última voluntad curativa que le quedaba, estando ella a punto de darte a luz. Tu madre se acercó a Kore y posó la mano sobre su pecho. La indefensa Kore, lloró durante días, permaneciendo con un extraño brillo en el mismo lapso de días. Luego……
-Luego..? Padre, ¿Qué ocurrió luego?
-Lo…Lo siento, hijo.
-Hermes, calma. Si lo deseas, puedo proseguir yo.
-Hazlo tú, Zeus. Los años no pasan para el dolor.
-Padre, ¿Qué te sucede? ¿Te encuentras bien? Padre…
-Ermes, deja en paz a tu padre y siéntate de nuevo. Escucha, tu madre se encontraba débil, fue su voluntad, ella era una mujer muy buena. Démeter se opuso hasta el último momento, pero tu madre era bastante terca. Ella necesitaba ayudar a los demás. Sobre todo, cuando se trataba de nuestra familia.
-¿QUÉ LE SUCEDIÓ A MI MADRE DESPUÉS DE CURAR A PERSÉFONE?
-¡NO OSES EMPLEAR ESE NOMBRE PARA MI HIJA EN MI DELANTE!
-¡HIJO!, Ten calma, por todos los Dioses..!
-Papá, ¿Qué le sucedió a mi madre?
-Falleció. Falleció tras que Kore mejoró. Luego, lograste nacer, lograste vivir.
-Tu madre protegió el corazón de mi hija con los poderes que le quedaban. Para ese entonces, el oráculo avisó que tu madre, te habría quitado fuerzas para salvar a Kore. Al enterarse tu padre, huyó contigo. Al quedar trastornado, los busqué por años. Quería y quiero mucho a tu padre. Cuando hallé todo perdido, Iris me comentó de la presencia de tu padre en un conflicto en Inframundo. Hermes realizó un viaje que terminó en desastre. Decidido, fui a rescatarlo y logré hablar con él. Las cosas mejoraron en el Olimpo, ordené un trato exclusivo para tu padre, ya que todos mantenían la postura de que tu padre me había faltado el respeto al huir furioso. Pasado el tiempo, tu padre cedió a mi propuesta de vivir en el Olimpo, junto contigo.
-Así es. Pero, no todo fue magnífico.
-Estás en lo cierto.
-El Oráculo no tardó en divisar la subida de Hades al Olimpo. Zeus me pidió que baje a calmar a Hades. Este, enojado y deseoso por descargar su furia al enterarse de la futura heredera de los dominios de su hermano, se rehusó a negociar conmigo. Hades quería reclamar la sucesión de Zeus. Para ello, necesitaba matar a la única hija reconocida. Furioso, Hades denegó el diálogo conmigo. Creyó asesinarme, tú sabes esta historia, tú me rescataste, hijo.

Hijo…
-Sí, padre. Yo te rescaté con la esfera que Zeus me dio. Yo sabía de aquella trampa.
-¿Qué tienes?
-Mi madre falleció gracias a …..Ella.
-Hijo, siento mucho no haberte contado la verdad. Jamás te creí con esta reacción consternada.
-Y por que jamás la creíste, jamás me lo contaste..
-Sé que hice mal, pero tú, cuidabas mucho a Kore, no podía contarte tal cosa, podrías llegar a
-¿Odiarla? ¿Aborrecerla? ¿DETESTARLA?
-¡SI NO MEJORAS TU POSTURA, LO LAMENTARÁS!
-¡Ermes! Zeus tiene razón, debes relajarte. Calma, hijo. Kore no tiene la culpa. Apenas había nacido. Nadie obligó a tu madre a realizar tal cosa. Ella así lo quiso.
-¿Y así es como esa……Mujer, paga la última voluntad de mi madre? ¡¿Comportándose como una necia, terca y renegada mujer? ¿Maltratando a los demás? ¿Odiando a la vida misma?!
-¡ES SUFICIENTE! Mi hija no es así, ¡aquella cosa repulsiva que la tiene secuestrada, lo es! No estás en ningún derecho de hablar así. Y menos, sin saber de las cosas.
-Reitero, Zeus tiene razón, hijo. Escúchalo.
-No, no quiero escuchar mas disparates históricos.
-Disparates o no, escucharás. Antes de juzgar a Kore, debes saber el por qué de la relación entre la esfera y tú. Hijo, tú bien sabes lo que sucedió cuando me rescataste.
-¿Y qué tiene que ver la esfera con tu rescate? Si Zeus me otorgó ese objeto, fue porque él se lo pidió. La esfera ya estaba con el mandado.
-Falso. Jamás mandé a la esfera. Nadie manda a ese objeto. Ella es la que escoge al dueño y sus oficios a realizar. Yo puedo otorgarla, pero será la esfera misma quien decida trabajar o no con el dueño y poseedor de ella.
-Zeus ya me había hablado de la última profecía del Oráculo y de la esfera.
-¿La última profecía?
-“…Y el Olimpo reinará con la paz eterna, en toda su totalidad y esplendor, luego de la llegada del salvador de Dioses, poseedor legítimo del corazón de la última hija venida de familia Real legítima del linaje supremo de Dioses. Salvador será pues, el protector  y dueño del Olimpo. Dios de Dioses, subirá de los infiernos junto a su más preciada misión. La tierra, con alas subirá y segura estará, incluso por las noches, con el guardián.”
-Ése eres tú, querido trastornado mío.
-No lo soy. No soy un guardián, no soy dueño de nada, menos de alguien.
-Necedad total. Ante este prototipo de hijo, no hallo acto más efectivo que retirarme.
-Zeus, por favor.  Te lo pido, disculpa a mi hijo. No debió reaccionar así. Sabes, al igual que yo, de las reacciones del muchacho. A pesar de la coraza, sigue siendo el mismo paidón de antes.
-Lo siento, Zeus. Es solo que, no me encuentro del todo bien, ni a gusto con toda esta información. Pido que perdones mi reacción. Me gustaría continuar con la conversación. Me es necesario saberlo todo. Aún así, pienso ayudar a…ella.
-Prosigue, Hermes.
-Ambos saben que, luego de mi escape de Inframundo, Hades, lamentablemente subió. Zeus, tú te reuniste con mi hijo para hablarle de la esfera. Pero él jamás entendió, razón por la cual acudió a mí y le expliqué lo que, con detalles, me explicaste.
-Entendí a Zeus, es solo que, hasta hoy, no hallaba motivos para ser dueño de una parte de la esfera. Por eso acudí a ti, padre. Tú me explicaste todo y lo comprendí. No tenía idea absoluta de aquella profecía. Ahora, todo es entendible, supongo.
-Ahora lo es. Estoy seguro que tu padre lamenta, al igual que yo, no haberte contado esto.
-Imagínense cómo se pondrá….Ella al enterarse de todo esto.
-Ese no es asunto tuyo. Zeus ya verá que hacer.
-No dije que contaría tal cosa.
-Ahora que sabes todo, ¿Estás listo para cumplir tu labor?
-Sí, mensajero a la orden.
-Ánimo, hijo. No eres un simple mensajero y lo sabes.
-Salvador, ¿Listo para tu viaje a Inframundo?
-Mejor. Eso suena mucho mejor.

La esfera de Saturno & Júpiter

Abrí un ojo debido al insoportable ruido que parecía estar encima de mi oído. Salté histérica de mi cama en busca de la causa de tanto ruido. En mi camino de histerismo, tropecé con varias cosas, lo cual me puso de mejor humor.
-¡¿QUIERES DEJARME DESCANSAR POR UNA BUENA VEZ?! ¿QUE ACASO YA NADIE TIENE RESPETO HACIA MI?! ¡QUE LES PASA!
Miré de nuevo, detenidamente y reconocí esa hermosa capa roja con detalles dorados. Se levantó y me perdí en aquél broche de su pecho que sujetaba la capa, dorado con forma de un ala majestuosa, adornado por un estilo raro de trenzas doradas a los costados, que hacían el enlace entre la capa y el broche, junto con los detalles, quedaban dos tiras también doradas, una debajo de cada brazo, terminando de sujetar la capa roja.
-…¿Me oyes?
-Sí, lo siento. ¿Decías?
-Que siento mucho haberte despertado. No encuentro la esfera, la tenía hace unos minutos, luego te…me distraje y se me cayó de las manos. Eres muy desordenada, ¿lo sabías?
-Lo sé, pero no me interesa. ¿Te distrajiste? …¿PERDISTE LA ESFERA?
-Tranquila. Fue hace un par de minutos nada más. Sé que está por aquí, es solo que, eres bastante deso…Buscaré la esfera.
“¿Hace unos minutos? Que le pasa, ¿Ya estaba aquí?!!!”
-Te ayudaré.
Lancé un par de cosas por el aire, en busca de la famosa esfera. El hijo de Hermes parecía frustrado al ver tanto desorden, por lo que optó por acomodar algunas cosas. Acto al cual yo respondía desordenando lo que él tocaba.
-Dime, ¿Hace cuánto tiempo que llevas en mi habitación?
- ¡La encontré!
“Que esfera tan ocurrente…”

-Bien. Me alegro. Ahora, ¿Podrías decirme qué haces aquí? Se supone que me tomaría un tiempo para “entrenar” en la puerta de Fobos.
-Sí, sí. Vine porque tu padre me pidió que te dijera que no salgas de tu habitación por más que Hades proteste. Aquí estás lo más segura posible, incluso si por desgracia, repites la experiencia de Kronos... Eso era.
-Bien, entendido. Gracias.
Me acerqué a mi puerta y me despedí cortésmente cínica. Cerré la puerta y me lancé sobre mi cama. El descanso era bienvenido de nuevo.

-Señor, disculpe, acabo de regresar del Inframundo.
-¿Cómo te fue?
-Su hija está bien. Algo terca, ya sabe, pero bien.
-Mi  hija nunca estuvo bien, Ermes. Eso lo saben bien todos.
-Lo siento, señor.
-Te pedí que no me llamaras de esa manera.
-Zeus..Escuche, yo le prometí cuidar a su hija desde mis tiempos de paidón.
-Lo sé. Aflicción es lo que tengo, Ermes. Y no se me quitará hasta ver a mi hija al lado de su padre y más aún, al verla con su madre. La cual no hace más que lamentarse en los bosques desde el tiempo de aquel rapto.
-Si pudiera hacer algo…
-Nada. Ella debe terminar de conocerse. Debe capturar todos sus poderes. Tú lo hiciste a la primera. Mi hija puede hacerlo.
-Zeus, siempre tuve curiosidad acerca de la esfera. Mi padre siempre contestaba de manera cortante; “Es decisión de Zeus darte toda esa información”, decía.
- Siéntate.
Hace mucho tiempo, existía un Dios de la Agricultura y la Cosecha; Saturno. El cual se casó con Rea. En aquél tiempo, Rea había tenido varios hijos con él. Entre ellos, Júpiter.                                             Saturno, al estar seriamente obsesionado con Rea, devoró a todos sus hijos, tanto de él como de ella. Rea, angustiada y al borde de la vesania por los actos de Saturno, llevó a Júpiter lejos de él para salvarlo. Él, empeñado en matar a Júpiter, salió en su búsqueda, mientras que Rea, ya desesperada, buscó a sus padres. Rogó y lloró durante muchos días, hallando el escondite perfecto para el último de sus hijos. Fue entonces, que sus padres le aconsejaron la Isla de Creta, lugar donde nació Rea.
Júpiter, al ser tan solo un bebé, necesitaba de su madre, la cual no halló más remedio que esconder a su hijo en el Risco de Metis. Una vez ahí, Rea llamó a sus padres, reclamando el poder absoluto de su esfera. Ambos padres, temerosos de tan poderoso objeto, dudaron en otorgar a Rea su esfera. Ésta les recordó el legado de Júpiter, quien estaba destinado a derrocar a su padre. Por lo tanto, éste merecía vivir. Los padres de Rea, concedieron la esfera a los dominios de Rea. Siendo este, el objeto con mayor poder en todo el cosmos.
Urano, el padre de Rea, le ordenó destruir la esfera luego del derrocamiento de Saturno. La hija, deseosa de la salvación de Júpiter, aceptó innumerables promesas que su padre le hizo prometer. Fue ahí, cuando Urano, con mucha precaución, tomó la esfera  y miró a su hija fijamente.
“Entonces hija mía, honra a tu linaje con suma responsabilidad y cuidado primordial de la esfera de Fanes, Dios antiguo Dioses y Nix, hija de Fanes, única heredera de tan sustancial energía; te concedo a ti, el único objeto de sumo poder que se me fue otorgado, en descendencia Nix. Confiando en tu buen empleo y sin más que callar, tu madre y yo, nos despedimos.”
Rea, afligida, aceptó su cargo y herencia de la esfera de Fanes y Nix. Luego de instruir a Metis  con Júpiter y los cuidados de éste, Rea no hizo más que huir, dejando solo la esfera como  única arma para su hijo, contra Saturno. Llegado el día del derrocamiento, aquella esfera evolucionó a la que más tarde se convirtió en la esfera de Saturno y Júpiter, debido a la serie de sucesos ocurridos en su tiempo. Aquella esfera fue más que un pilar, una base en la existencia de Júpiter. Pasado su tiempo, este Dios eligió, de igual manera de hizo Fanes, a la única y fémina descendiente de su linaje. Llegado el nacimiento de latan esperada hija, la esfera de Saturno y Júpiter, estará en manos del guardián de la primogénita de Júpiter.
-Disculpe la interrupción…Júpiter es, usted…¿cierto?
-Así es.
-Pero, ¿qué pasó con el guardián?
-El guardián de mi hija, está sentado a mi lado, conversando conmigo.
-¿Yo? Zeus, con todo respeto, está delirando. Yo no puedo ser, un guardián. ¡Apenas puedo con el trabajo de mi padre!
-Sereno, Ermes. Fue tu destino nacer. Tu madre y mi esposa sacrificaron mucho para tenerlos a ambos aquí, con vida. Los Oráculos han hablado por siglos acerca de esta profecía. Mi hija nació con su guardián. Debido a varios percances, tú eres el dueño y encargado de la esfera, hasta que mi hija recupere y controle sus poderes.
-Lo sé. Espere, ¿dijo, “dueño” de la esfera? Creí que Kore era la única heredera de la que alguna vez fue su esfera, Zeus.
- Tú no eres simplemente el guardián o protector, Ermes. La esfera también te pertenece.
-¿Cómo dijo?

-Así, tal como oyes, la esfera es tuya, tanto como de mi hija.
-P...Pero, cómo…

Perséfone Vs. Kronos (Parte II)

Di media vuelta, disimulando la tristeza con lo que mejor sé hacer; enojarme.
-Ahora que quieres.
-¿Puedes decirme qué te sucede? ¿Por qué me diste la esfera?
- Porque te la regalo. No la quiero. Esa cosa tiene algo contra mí.
El hijo de Hermes se acercó a mí con lentitud y la mirada fija en mis ojos. Me puse tan nerviosa como su mirada.
-Viste algo, ¿cierto?
Asentí con la cabeza. No podría describirle lo que vi.
-¿Fue tan feo? Estas muy rara y tensa. Y tus ojos están…
-¡Sí, lo sé! ¿Sabes algo que yo no sepa? ¿De cómo sabes que yo vi algo?
-Porque yo también puedo controlar esta esfera, al igual que tú.
Lo miré tan confundida como cuando lo vi por primera vez.
“¿De qué rayos habla el hijo de Hermes? ¿Le habrán golpeado la cabeza? …pobre chico.”
-Mira, es claro que tienes algo o mucho que contarme. No sé qué rayos pasó con esta esfera. Y si sabes algo, te agradecería mucho que me lo dijeras en este preciso momento.                                 
Mi sarcasmo seguía con vida. Él solo contempló el largo pasillo de las mazmorras y luego me miró con expresión burlesca.
-Eres exactamente igual a tu padre.
Sonrió, acto que me irritó bastante.
-¡Oye! ¡Qué te pasa! No es momento de idioteces! Debes decirme lo que ocurre. Porque aquí…. ¡ocurre algo!, no sé qué es…pero algo ocurre y quiero saberlo ¡YA!
-Tranquila. No te desesperes. Está bien, te contaré, pero no aquí. Debemos ir a un lugar seguro.
-¿Seguro? Estamos en el Infierno, genio. Si crees que hay un lugar seguro aquí, estás  demente.
-¿Que no eres “la Reina de Inframundo”? Si tu “Rey” debe proteger a alguien, es a ti. ¿No? Sé que existe un lugar seguro. Tu habitación.
-Bueno, sí. Pero sería complicado que entres allí. Hay espías de Hades por todas partes.
Ambos nos quedamos en silencio, pensando en alguna solución.
-¡Lo tengo! ¿Y si usas la esfera poseída?
-Buena idea. ¿Nos vamos?

Caminé por todo Inframundo de manera muy natural hasta llegar al Castillo. Me sorprendió no tener ningún inconveniente. El hijo de Hermes me seguía con la forma de una de mis hienas más pequeñas. Entramos a mi habitación y él adoptó su forma natural.
-Bien. Explica.
-¿Puedes esperar un segundo? Es incómodo ser una de estas cosas horribles de cuatro patas.
Hizo uno que otro gesto gracioso y luego se sentó en el sofá al pie de mi cama.
-Bien. Ambos sabemos que viste algo es esa esfera. Algo que te atemorizó y ..
-¡No me atemoricé!
-Bueno. Algo que, te puso incómoda y rara. Por conclusión, fue algo horrible. ¿Cierto?
-Cierto.
-¿Puedes decirme exactamente qué era?
De pronto recordé todo y la piel se me erizó. Sentí la tristeza de nuevo.
-Tranquila. Todo está bien.
Se puso de pie para acercarse a mí, a lo que yo me alejé de golpe y él tomó asiento de nuevo. Esta vez tenía los ojos tristes y la mirada perdida en mi alfombra.
-Sé lo que viste…..Kronos. La esfera te mostró algo que debías ver. Lo que no debiste hacer, es pensar en Hades. Lo hiciste ¿cierto?
-…S…Sí. Lo siento..
-Tranquila. Pudo ser peor. Me sorprendió que usaras el poder de la concentración con la esfera, buen trabajo.
-Gracias.
-Lo que viste, es algo muy pero muy importante para tu familia. Pero el hecho de haber tenido esa experiencia con Kronos en la puerta, es bastante preocupante. Él no debía saber que está en aquél lugar. Intentará usarte para salir de allí. Sabe que tú eres la que puede sacarlo. Yo me enfrenté a Kronos en varias ocasiones a causa de la puerta y mis recuerdos con Hades y mi padre. Pero sé manejarlo. Ahora, lo que quiero que hagas, es que entrenes tus poderes con la esfera.
- Ah no…¡Eso sí que no!
-Debes hacerlo. Esta esfera es tanto tuya, como mía. Y si no sabes controlar tus poderes, Kronos te llevará con él y todo habrá sido en vano.
-Espera. ¿Por qué Kronos está en esa puerta y no en el Tártaro como se suponía?
-Buena pregunta. Cuando tu padre derrocó a Kronos, tu abuelo, lo envió al tártaro. Engañando a Hades. Si bien recuerdas, Hades pidió el dominio de inframundo porque creía que Zeus iba a mandar a Kronos allí.
-Pero, ¿Hades no sabía que mi padre iba mandar a Kronos al Tártaro?
-Lo sabía, al igual que Poseidón. Pero tu padre conoce muy bien a sus hermanos. Sobre todo a Hades. Es por eso que habló con Poseidón para hacer creerle a Hades que mandaría a Kronos a Inframundo.
-No entiendo.
-Mira, la conversación que viste, fue solo el principio de todo esto. Luego de aquella charla, tu padre y Poseidón se reunieron en secreto, junto con mi padre para que les jure lealtad del envío de Kronos a Inframundo. Zeus quedó con Poseidón en engañar a Hades, aprovecharon su ingenuidad. Hades pidió Inframundo desde un principio porque pensó que Zeus no lo mandaría al Tártaro por razones personales. Entonces, ambos hermanos le dijeron a Hades que Kronos sería enviado a Inframundo para evitar el desencadenamiento de una tragedia. Mandar al Tártaro a Kronos sería demasiado cruel. Al menos eso creía Hades. Entonces escogió el Inframundo pensando que Zeus cambiaría de opinión y lo mandaría ahí. Pero, Hades tal cual vivo es, habló con Poseidón para cerciorarse del envío. Poseidón, ya hablado con Zeus, le dijo a Hades que sí, que Kronos sería enviado a Inframundo.
-Pero Kronos nunca llegó ahí…
-Exacto. Al enterarse del engaño, Hades soltó toda su furia en el Olimpo. Mi padre, al jurar lealtad a tu padre y Poseidón, fue a conciliar las cosas a Inframundo, a lo que Hades respondió con amenaza de subir al Olimpo y destruir todo a su paso. Mi padre cometió el error de contarle todo a Poseidón antes que a tu padre. Al hacer esto, Poseidón también se enteró del secreto entre tu padre y el mío…
-La puerta de Fobos…
-Sí y esa conversación también la viste.
-Sí pero mi padre ordenó a Hermes que esto no se sepa jamás y ahí quedó todo. Pero, por qué Kronos dio a parar en la puerta de Fobos?
-Porque no quería que Hades lo liberara. Antes, Hades tenía el poder suficiente de liberar a su padre del Tártaro, a pesar de que éste se encuentre mucho más debajo de Inframundo. Ahora no puede, no tiene el poder suficiente. Entonces, encerró a Kronos en el lugar menos pensado; la puerta de Fobos. Pero, las cosas no están dichas del todo. Hades puede ser más débil hoy en día, pero no es tonto. No debe enterarse de la esfera. Esta esfera es lo único que le falta para tener todo el poder que desee.
-…O sea que, por mi culpa casi se entera?
-Digamos que, sí.
-Oh…PERFECTO!!! ¡ rayos! ¿Es que no puedo hacer algo bien?
-Tranquila, no es tan grave como parece. De hecho, tenemos la esfera. Eso es bastante bueno. Ahora solo debes evitar a Kronos cada vez que entres a la puerta de Fobos para controlar tus poderes.
-Escucha, ¿no puedo ir a otro lugar que no sea la puerta de Fobos?
-No. La puerta y la esfera están conectados por tu padre. Él creó un lazo entre ambos objetos con el propósito de que, si algún día encuentras tus poderes, te entrenes dentro de la puerta de Fobos, ya que esta te muestra todos tus miedos. Lo que hizo mal, –y si me permites decirlo- es que tu padre jamás debió encerrar a Kronos ahí. Puede ser peligroso para ti. Pero, por lo que veo, no eres tan fácil de engañar ni herir…..Te irá bien.
-Sé que me irá bien. Por ahora, solo quiero descansar. Tantas cosas que pasaron me tienen al borde de la locura.
Me recosté en mi cama y miré al hijo de Hermes con estorbo.
-…¿Podrías…?
-Sí, claro. Disculpa.
Se levantó con apuro y se detuvo en la puerta para mirarme con el último consejo del día:
-No te olvides, practica, entrena, concéntrate y …..Cuídate.
Sin más que decir, salió de mi habitación. Probablemente se dirigiría al mundo de arriba…..Sea cual fuere el motivo, esas últimas palabras me llegaron bien.
“¿Qué se traía ese tono de “cuídate”? …Como sea, él es raro, Perséfone. Aunque, no estaría de más seguir su consejo. ¿Y desde cuándo sigo yo consejos de extraños? No, el no es un extraño y lo sabes. Él es….Es…Es …Tan tranquilo, tan preocupado, tan…¡BUENO!, ¡basta Perséfone! Ese hombre no es más que un conocido de la familia e infancia, que quiere ayudarte para que vuelvas con tu padre y tu madre. Listo, ¡a descansar!”

5 oct 2011

Perséfone Vs. Kronos (Parte I)

Sin más alternativa que ayudar al hijo de Hermes, fui corriendo en busca de la puerta. Cuando llegué, no pude hacer otra cosa que detenerme en frente y esperar......al valor. Por segunda vez en toda mi existencia infernal, tuve esa sensación; el miedo.
"Pero claro, esta es la puerta de Fobos!"
Gracias a que me detuve, pude ver el nombre de Fobos. Respiré profundo y giré la perilla. La luz era mucho menos intensa que aquella  vez. Podía ver un poco el suelo.
El sirviente esperaba afuera. Todavía lo podía ver por el pequeño espacio entre la puerta y el marco de esta.
Totalmente decidida, entré casi corriendo en busca de la esfera. Entre tanta desesperación, me detuve de golpe y recordé las palabras del hijo de Hermes: “si tu mente está clara, no será difícil hallar la esfera.” 
Cerré los ojos con mucha fuerza y comencé a caminar de manera automática hacia mi derecha. Sentí que algo frío subía por mis pies. Abrí los ojos y miré al suelo. La esfera brillaba mucho más que todo este lugar. La contemplé, por un momento me perdí en su curioso centro.  La tomé con mucho cuidado y ésta se elevó un poco entre mis manos. Comenzó a girar detenidamente y parecía tener un mundo diminuto dentro de ella. Acerqué mi rostro y pude divisar a varias personitas dentro…momento, no eran personitas, eran Dioses. Dioses que yo conocí una vez. 
..Mi cuerpo perdía todo su peso,  sentí que la gravedad se apoderó del lugar y que mi corazón era sujetado con fuerza y luego estrellado contra mi cuerpo, como queriendo salir.
Era como si yo estuviera ahí, con ellos. Pero, todo se veía muy diferente a cuando yo estaba en el mundo de arriba.
****************************************************************************
-¡No osen enfrentarme a nuestro padre! Por más apoyo que tengamos, no pienso hacerlo! Mas no hallo motivos para si quiera pensar una atrocidad como esta!
-Sereno, hermano. Este plan no fallará. Kronos estuvo abusando de su poder ante todo aquello existente en estos tiempos. No tenemos más solución que mandarlo al Tártaro.
-¿COMO HAS DICHO? ¿Nuestro padre en el Tártaro? Ustedes….Seres repulsivos, malignos, no hacen más que repetir la historia de nuestro padre. ¿Es que, acaso quieren ser como él? ¿Hijos que terminan derrocando al padre? ¡Vergüenza debería darles! ¡VERGÜENZA!
- ¡Hades, tranquilo! Esta es una decisión ya tomada. Si no te agrada, puedes irte. Pero de igual forma, Kronos sabrá que estabas involucrado. Somos todos o ninguno.
-¿Acaso Zeus también está de acuerdo en esto? ¿QUE LES SUCEDE HERMANOS? ¡Él es nuestro padre! Y como éste, nos ama como tal cual un padre digno del nombre puede hacerlo.
-Zeus está en camino.  Esto se hará con o sin ti.

Vi a mi padre entrar en aquél salón. Estaba mucho más joven que la última vez que lo vi. Miró a Hades y a Poseidón. Por un momento, creí que me había visto.

-Hermanos, ya todo está listo.
-Zeus, ¡no puedes cometer tal atrocidad! Piensa en Kronos como el padre que es para nosotros!
-¡Es suficiente, Hades! Si tu postura tan necia permanece hasta el anochecer, entonces por la mañana, al morir nuestro padre, serás el único sin tener poder alguno. Quedarás no solo excluido, si no también marginado y olvidado en la eternidad por todos nosotros. ¿Quieres eso? ¿O prefieres reclamar lo que, por sangre te pertenece?
-Está bien….
- Hades, si tanto es tu dolor y oposición a este acto, puedes ser el primero en escoger tu territorio.
-P-pero Zeus…
-Calla, Poseidón.
-Quiero el Inframundo. Por toda la eternidad.
-¿Inframundo? Está bien.

Mi padre estaba muy confundido con la decisión de Hades. Por lo poco que llegué a conocerlo, pude darme cuenta que desde ese preciso momento, mi padre perdió la confianza en Hades. Y con razón.

-Ya está dicho. Por la mañana se hará todo. No hay más que hablar. Me retiro.
*****************************************************************************
Los tres hermanos tomaron caminos separados. Hades se quedó pensativo al marcharse. Jamás hubiera pensado que él era así, que tenía…sentimientos.
“Rayos, esa sensación de nuevo…!”
Caí en el Panteón. No había por donde dudar. Este lugar me lo conocía de memoria. Estaba exactamente en la habitación de mi padre. Pero, estaba totalmente destrozada. Las cosas por el suelo, apenas reconocía que tenía una cama, la puerta estaba partida en mil pedazos y se escuchaban gritos que venían del balcón. Mi padre gritaba con toda la furia que, por desgracia llegué a conocer.
****************************************************************************
-NADIE DEBE ENTERARSE DE ESTO HERMES. ¡VE ALLÁ Y ARREGLA ESTO DE UNA BUENA VEZ!
- Yo, lo siento Zeus. Jamás creí que esto ocurriría. No...No es mi culpa.
-SÉ QUE NO ES TU CULPA HERMES, PERO ERES EL UNICO QUE DEBE TOMAR RESPONSABILIDAD DE ESTO. TÚ Y SOLO TÚ SABIAS CÓMO HACER QUE KRONOS SALGA. DIME, ¡¿A QUIÉN MAS LE HABLASTE DE LA PUERTA DE FOBOS?!
-A...nadie Señor. L...Lo siento, yo…solo se lo dije a mi difunta esposa. Y puedo jurar por mi propio hijo que ella jamás comentó de esto.
-¡TE CONFIÉ AQUÉL SECRETO SOLO A TI! Y AHORA ¿COMO ES QUE POSEIDON LO SABE?
-No...No lo sé. Lo siento Señor. No me haga daño, ¡se lo suplico! Juro arreglar todo este asunto, solo deme dos días, se lo pido con todo el respeto que se merece.
-¿DOS DIAS?! TIENES UN DIA Y ESO ES TODO. ¡VÉ DONDE POSEIDON CON IRIS, DE INMEDIATO!
-Está bien, Señor. Lo siento. Verá que todo estará en su lugar en un solo día.
-Vete ahora mismo. Yo me encargaré de tu hijo, dependiendo de tus actos.
-No, no, por favor, a él no le haga daño, es solo un muchacho…
-No le haré daño alguno, ¡solo apresúrate!, antes que mi hermano sepa cómo usar esa puerta. VETE.
**************************************************************************
“¡Momento! ¿Qué…rayos sucede aquí? ¿Hermes? ¿Mi padre? ¿Qué rayos….? ¿Será que Hades sabe de esta puerta? Y si no lo sabía en ese tiempo, ¿lo sabrá ahora? Hades es tan…¡NO!”
Sentí los síntomas del viaje y caí con fuerza en el suelo. La esfera de Cristal estaba en mis manos. De pronto, todo el lugar se tornó negro. Me levanté. No podía ver nada. Sentí aquél frío desde mis pies, hasta por la espalda. Di media vuelta con torpeza y sentí que algo me sujetó los pies, logrando que me caiga de nuevo, con más brutalidad. Gritando con desesperación, estaba siendo arrastrada por todas partes. Logré escuchar susurros de una voz bastante gruesa y tenebrosa. La situación era bastante macabra y dolorosa. No dejé de gritar durante varios minutos. Aquellas manos que sujetaban mis pies, comenzaron a quemarme e intentaron quitarme la esfera.  La sujeté con más fuerza. Aquellas manos me quemaban el cuerpo. Sentí las llamas en mis manos, pero nunca pensé en soltar la esfera. En medio del pánico, recordé al Hijo de Hermes.
“Piensa, piensa…Esta esfera es mía. Solo yo sé controlarla.”
Cerré los ojos con fuerza y solo se me ocurrió una cosa.
“Quiero ir a la mazmorra. Mazmorra…Maldita sea! Quiero ir a la Mazmorra!”
Respiré profundo al sentir de nuevo los síntomas de un nuevo viaje. Sabía a dónde estaba de ida y no podía sentirme más feliz.
Miré al hijo de Hermes agonizando. Mi demora fue obvia, al igual que su disgusto. Me acerqué con temor y mi cuerpo aún temblaba. Con el poco aliento que me quedaba logré dar una explicación bastante resumida para mí.
-Esta esfera es un asco. Esta poseída. Necesito que te vayas y no vuelvas nunca más.
Recogí la esfera sin dar chance de palabras al hijo de Hermes.
-Aquí tienes tu esfera mágica.
Salí corriendo de la mazmorra con los ojos empañados.
Jamás pensé vivir tal cosa. Me sentía miserable, esa sombra tenebrosa me había quemado por todas partes y había puesto mucha nostalgia en mí, sin motivo alguno.
“No soy valiente.  Ser valiente significa no tener miedo. Ser valiente significa avanzar a pesar de tener miedo, si es que lo hay. Pero yo, no tengo valentía ni miedo. Tengo cobardía. Cobardía de lo que vendrá. El cobarde es el que no da ni un paso, sin tener todo asegurado.  Pero yo, soy hija de Dioses, no puedo ser cobarde. No se me permite. Los Dioses, también tienen temor, miedo, pero son  valientes  y luchan. Luchan por el bien, por terminar con el mal, luchan por la justicia y por el amor….Si, amor… Un Dios, interviene en la lucha del bien contra el mal. Para eso, debe saber distinguir cual es el bien y cuál es el mal. Reconocer el mal es vital para un Dios. No siempre el mal es reconocible, a veces, el Dios finge dejarse engañar por el mal para desenmascararlo. Cosa que debo hacer yo…Pero  cuando el Dios conoce la cara del mal, este no esquiva la lucha. El Dios tiene que ser valiente, encontrar en el peligro la salida del peligro, pero por sobre todo, la lucha del Dios tiene que tener un sentido y el sentido de cualquier lucha es el amor. Amor por ese mundo en el que vivía y el amor mismo por regresar.
Lo que nos salva y nos da valor es el amor. Lo único que se necesita para ser un verdadero Dios, es el amor.  El amor que permite vencer la cobardía y nos da el valor para dar pelea, aunque estemos en la boca del lobo, en el abismo del infierno o incluso, en medio de un llanto desesperado. Soy hija de Dioses, no debo ser cobarde. No debo huir nunca y menos cuando sé que alguien me necesita. Alguien muy importante…”
Mi llanto se vio interrumpido por algo que extrañé por varias horas; esa voz dulce.
-…¡Koré!

22 sept 2011

Torre del Juicio (En qué estaba pensando?)

Tras abrir la puerta de la mazmorra, sentí que mi presión se había ido por los suelos. Quedé atónita cuando mis ojos vieron, probablemente la escena más triste que había visto. El hijo de Hermes tenía ambos brazos amarrados en dirección diagonal hacia arriba, su vestimenta estaba tan rasgada como su cuerpo. Llevaba una mirada dirigida al suelo, algo confusa para mí. Era una mezcla de expresiones de fracaso, acompañadas por odio.
Me acerqué...
Él no parecía haber notado mi presencia o no parecía importarle ni sorprenderle. Cuando quise pronunciar una que otra palabra, me vi interrumpida por una dulce y suave voz que me hizo ignorar su lenguaje agresivo.

- No deberías estar aquí.
Me sorprendió que al hijo de Hermes le sobre tranquilidad vocal y esfuerzo para camuflar su agresividad con aquél tono dulce.
- Perdón?
Me sentí ofendida.
- Deberías irte. Hazme caso.
Su tono de voz ya no era tranquilo. Estaba al borde del enojo..Y conociéndome, eso no le convendría.
-Mir, no me iré. Si lo hago, todo el esfuerzo por haber llegado hasta aquí, habrá sido en vano.
Intenté estabilizarlo, con poca paciencia, pero lo intentaba.
-Si no te vas, todo saldrá mal y el único perjudicado seré yo a causa de tus caprichos.

"Ah no, ahora si me encontraste" 
- Escucha...........mensajero, vine por que está claro que la situación es muy extraña! Hades jamás tuvo de prisionero a un Dios, ni semidiós, ni nada por el estilo. ¡Dime lo que ocurrió!
- No podemos hablar. No en este momento.
Su voz se tornaba jadeante.Aún así, mi paciencia ya había sobrepasado sus límites.
- No te pregunté si podías o no hablar. Te ordené que me expliques lo qu....¿Estás bien?
Me acerqué y bajé la cabeza en busca de su mirada.....nunca la encontré.
- Escucha, ya sé que no debería estar aquí, pero ya lo estoy....y vine a sacarte de aquí. Hades nunca debió hacerte daño, no entiendo por qué, pero todo es muy confuso.

Oficialmente, mi voz tanto como mi cuerpo, tenían una paz que jamás encontré ni experimenté. El hijo de Hermes procuraba no decir mucho. En realidad, sus palabras no ayudaban en lo absoluto.
- No hay tiempo para confusiones Koré. Si de verdad deseas sacarme de aquí, lo harás sin problemas. Pero este no es el momento.
- Cómo que no?! Entonces cuando?! En dos o tres..siglos?!. Hades puede venir en cualquier momento! Por favor, dime cómo sacarte de aquí.......¡Y deja de llamarme así!, solo mis padres utilizan ese nombre. Tú no tienes derecho!, ni siquiera te conozco!.
- ¿Puedes calmarte? Tus padres confían plenamente en mí. Ellos ya me otorgaron poder sobre ti. 

"Poder sobre mí?...que acaso soy un objeto o algo similar?"
-.....¡Dime como sacarte de una buena ves! No tenemos tiempo de platicar como si no sucediera nada!.
- Cálmate y escucha...
- Esta bien. Pero aquí no te voy a escuchar. Es peligroso.
Intenté liberarlo de mil maneras en menos de dos segundos.........fue imposible.
- ¿Ves? Por eso mismo te pedí que te calmes y me escuches...
Mi nivel de odio había sido reflejado en la mirada dirigida al hijo de Hermes.
"Rayos..!"
- Bien, te escucho.
Se tomó unos segundos para tranquilizar su respiración jadeante y prosiguió.
- Recuerdas aquella puerta? Bien. Como sabes, adentro se encuentra la esfera de cristal. Debes encontrarla como sea y traerla. Nadie debe verte en el camino hacia la puerta. Te acompañará el sirviente. Él sabe exactamente qué camino es mas rápido para llegar a la puerta y solo tú debes entrar. Busca la esfera, no será fácil, pero debes esforzarte. Una ves que la tengas, solo piensa en esta habitación. Debes aparecer aquí. Después de eso, te seguiré explicando. Son demasiadas cosas por el momento...
".......Dios. Esta bien; la puerta, la esfera y la habitación. Sencillo y fácil de recordar. y por qué rayos el sirviente debe acompañarme? Y por qué él sabe mas que yo? Y por qué el hijo de Hermes dice que son demasiadas cosas? Que quiso decirme?!..Y quién puede verme de todas formas? Nadie pasa por esos lugares.."
- KORÉ!
- QUE!. Dios, puedes calmarte tú ahora?. Estaba ordenando las cosas que debo hacer...Tranquilízate. Bueno, puedo hacerlo. Aunque, eso de encontrar la esfera no me convence. Es tan complicado encontrarla?
- Si tu mente está clara, no será difícil.

"Perfecto, estaré toda la eternidad buscando esa bendita esfera."
- Bueno, te veré en unos minutos.
Dí media vuelta para salir de la mazmorra y encontrarme con el sirviente que esperaba afuera.
- Espera! Lo olvidaba...Por ningún motivo, pienses en Hades cuando tengas la esfera en tus manos. ¿Entiendes?. No hagas eso.
- Sí, si , si...no pensar en Hades con esa cosa en la mano. Entendido. No demoraré, solo....espera ¿si?.
La expresión del hijo de Hermes colaboró con mis ansias. Salí corriendo de la mazmorra haciéndole una seña de apuros al sirviente.