12 sept 2011

Mirando lo que no se debería.

Entre pasos desesperados por los caminos "prohibidos" por Hades, encontré una curiosa puerta.
Me detuve de golpe y moví mi cabeza levemente hacia un lado. La puerta tenía un color confuso; una mezcla de rojo con un marrón de antaños. La cerradura era única y complicada, al igual que sus tallados que parecían tener vida.
Me acerqué con total desconfianza y bajé la cabeza hasta llegar a la cerradura. Una triste luz salía por el pequeño agujero. Dudé en mirar. Desviè la mirada de la cerradura y me perdí en esos tallados, mirándolos de cerca, casi besándolos. 
"Utopías"....
Recordé aquello que era ajeno a mi, luego me armé de valor y acerqué la mirada por aquella cerradura que parecía susurrarme con su agobiada luz.
Al posar mis ojos en aquella cerradura, los cerré con fuerza. Sentí un escalofrío que me recorría la columna.
Los abrí de golpe y la luz se fué. Me alejé con miedo y algo exaltada. Estiré mi brazo para abrir la puerta pero ésta comenzó a arder y alguien comenzó a gritar desesperadamente.
Solo atiné a cubrirme los oídos, pero el grito era superior a mi fuerzo de no escuchar. 
"Tengo que abrir esta maldita puerta"
Sin pensar, casi de manera automática.....abrí la puerta.
La luz salió disparada y encandilaba mi vista.
Avancé en un estado de completa ceguedad, de pronto, quedé helada, mi corazón se había quedado paralizado. 
......Alguien tomó mi mano.
Miré a todos lados, no veía nada, pero sentía que una mano tocaba la mía. Intenté liberarme de ese contacto con total brutalidad. Al lograrlo, comencé a correr sin dirección.
Después de unos minutos corriendo con esa luz por todas partes, caí en el suelo. Mas que suelo "normal", era una especie de rocas que se amoldaban a la figura de uno, pero dolían, lastimaban.
De nuevo sentí que alguien o algo tocaba mi mano. Ésta vez, un susurro acompañó dicha sensación.
"No debiste mirar. Mucho menos abrir esta puerta, no por estos días. No era hora de hacerlo."
Mi expreción era indescifrable. 
- Que ray...
- ...Koré, cuando te dicen que hay algo que no podes ver lo único que queres es ver eso que no podés. Así tengas que perseguir, ocultarte y espiar, vos vas a ver eso que queres ver.
Es como espiar por el ojo de una cerradura, como revisar un lo ajeno, nunca sabes con qué te vas a encontrar. Si espías sos responsable de lo que ves. Nunca sabes que vas a encontrar espiando por el ojo de la cerradura. A todos nos gusta espiar, aunque a veces no estemos preparados para lo que podamos ver por el ojo de la cerradura. Mirando por la cerradura podes llegar a robar verdades, verdades que pueden doler, y mucho. El problema de espiar no es lo que se ve, sino todo lo que no se ve.
Mirar por el ojo de la cerradura nos da una visión limitada de la realidad, muy estrecha. Para ver por la cerradura, tenes que cerrar un ojo, ver solo una parte de la escena. Es irresistible, siempre queremos saber qué hay del otro lado ¿pero estamos preparados? Tras el ojo de la cerradura viven grandes secretos, secretos que significan una vida.

- Cómo me llamaste?
Quedé atónita. Solo escuché ese nombre por dos personas: mi padre y mi madre. 
-No tengo tiempo para tus deslices mentales, acabas de cometer un grave error. Puede costarte tu existencia aquí. Incluso la mía.
Su voz era increiblemente tranquila, tanto que desesperaba.
-Tu qué?, vivís aquí?. Mejor aún, ¿Quién rayos eres?
-Todo a su tiempo. Y este no es el tiempo. Debes irte. 
-¿Irme?! Estás loco?, no pienso volver allá afuera. Incluso sin poder ver nada, aquí estoy mejor que afuera.
-Si sigues aquí todo nos saldrá mal, debes volver antes de que Hades nos encuentre. No quiero morir. Por favor, vete y pretende que no pasó nada.
-¿Cómo?, acaso estás loco?. Para empezar, no puedo volver y no te estoy preguntando que es lo mejor ni que quieres que haga. No volver, es una desición. Y segundo...........Bueno, no voy a volver.
 Oficialmente, mi voz estaba tomando el camino del enojo e histerismo. 


- Si no lo haces, yo puedo morir en menos de cinco minutos a partir de este momento. Mira, te prometo que si sales y te tranquilizas, todo saldrá bien para tí. Debes entender que, estás en el lugar adecuado, pero en el momento incorrecto. Por favor Koré, vuelve con Hades. Ya te está buscando, no heches esto a perder.
-NO. 
Protesté.
-....Eres igual a tu padre. No me dejas otra alternativa.


Su mano apretó la mía con tanta fuerza, que, por un momento, creí que ya había perdido los huesos de mi mano izquierda. Sentí que mi corazón había dado un giro de 180º  acompañado por náuseas.
La luz se había ido. Estaba recostada en mi habitación, como cuando tuve ese recuerdo ajeno provocando mi llanto.
-¿Esto pasó en serio?
Me levanté en busca de Hades.

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